Mientras Buenos Aires consolidaba su expansión periférica bajo la rigidez de la cuadrícula municipal de fines del S.XX, surgió en los antiguos terrenos de la familia Chas una excepción urbana que alteró para siempre el paisaje porteño. El Barrio Parque Chas, proyectado en 1925, irrumpió en la ciudad como un manifiesto contra el damero tradicional, proponiendo un trazado de calles radiocéntricas y circulares inspirado en las ideas urbanísticas de la “ciudad jardín” y los suburbios ingleses de principios de siglo. Lo que para los urbanistas de la época fue un modelo de modernidad y vida sana, para la posteridad se convirtió en un laberinto mítico cuya identidad quedó sellada por la excepcionalidad de su geometría.

Esta caminata por Parque Chas invita a perderse en sus curvas para descubrir las huellas de su trazado y entender la historia de una Buenos Aires que, a principios del siglo XX, debatía cómo organizarse frente a la modernización. Al recorrerlo, observamos cómo su planificación no fue solo un capricho estético, sino parte de una búsqueda higienista y pintoresquista por ofrecer una alternativa suburbana a los trabajadores e inmigrantes. Parque Chas es una pieza de arquitectura urbana que utiliza el diseño para proteger un ritmo de vida pausado.